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¡ Devuelve la HIDRATACIÓN y la SUAVIDAD a tu piel después del verano!

La piel posee una pelí­cula protectora natural, el film o manto hidrolipí­dico, que actúa como barrera protegiéndonos de agentes externos y evitando la deshidratación.

Durante el verano, aunque hayamos utilizado una protección adecuada, realizado una exposición gradual a los rayos solares y aplicado cremas hidratantes, esta barrera sufre una  mayor agresión y se debilita.  El sol, la sal, el cloro, el sudor y seguro que algo de relajación en nuestra rutina de cuidados diarios, dejan huella en nuestra piel.

Por eso, a la vuelta de vacaciones es el momento ideal para reparar los posibles daños ocasionados y prevenir futuras complicaciones. Es aconsejable iniciar un programa de mantenimiento que permita prolongar el bronceado y, sobre todo, devolver la hidratación y la suavidad a la piel del rostro y el cuerpo preparándola además para el otoño.

 

Paso clave: La exfoliación.

 

Limpiar y exfoliar la piel es el primer paso para hacerla más receptiva a cualquier tratamiento y recuperar su salud; con ello lograremos eliminar células muertas, impurezas y rugosidades, estimulando la renovación celular, la formación de colágeno y la captación de agua externa favoreciendo la oxigenación y la hidratación.

El tipo de exfoliante que debe utilizarse dependerá de la naturaleza de la piel; las pieles grasas con tendencia acneica suelen tener menos brotes en verano ya que el sol actúa como antiséptico, al  cesar la exposición solar una higiene adecuada y la exfoliación ayudarán a prevenir estos brotes acneicos. Las pieles muy secas sufren más en verano, el sol y el viento pueden incrementar la sequedad, en este caso la exfoliación y una buena nutrición ayudan a mitigar este problema. Nuestro especialista médico o estético nos recomendará el exfoliante más indicado en cada caso: scrub, exfoliante enzimático, peeling mecánico, peeling químico, etc.

 

¿Y después de exfoliar?

 

El segundo paso para nutrir y reparar en profundidad es el uso de una mascarilla regenerante, tras la exfoliación contribuirá a devolver la suavidad y el brillo a nuestra piel. Es recomendable aplicarla durante veinte minutos cuando se tenga un tiempo extra de relajación.

Y como último paso fundamental para lucir un rostro luminoso y radiante: Hidratación día y noche. Durante el dí­a utilizar cosméticos especí­ficos que contengan antioxidantes como la vitamina C y E y por la noche productos que refuercen la nutrición y favorezcan la reparación celular en función del tipo de piel y la edad.

 

¿Y si me han salido manchas? ¿Qué hago?

 

Si han aparecido manchas o se han acentuado por efecto del sol, este es el momento de comenzar a tratarlas con despigmentantes en formato crema o serum, preferiblemente aconsejados por un profesional que nos orientará además sobre la conveniencia de tratamientos para borrarlas como láser o luz pulsada una vez haya desaparecido el bronceado.

Continuar utilizando a diario una buena crema con factor de protección solar y procurar que el maquillaje habitual sea en forma de crema o fluido ya que es más hidratante y no resecará la piel como puede suceder con otras texturas.

 

La piel del cuerpo merece el mismo cuidado que la del rostro

 

Debemos cuidarla haciendo también exfoliaciones para eliminar las células muertas insistiendo en codos, rodillas, pies… zonas donde generalmente la piel es más seca y gruesa, aplicando posteriormente hidratantes corporales con componentes humectantes que atraigan agua dentro de la piel o aceites esenciales reparadores que además ayudarán a mantener algo más de tiempo ese bronceado que no queremos perder; un truco para lograrlo es mezclar la crema autobronceadora con la hidratante corporal para mantener el tono y, ante todo, procurar ser constantes.

 

El pelo y las uñas también precisan atención

 

No debemos olvidar tampoco el cuidado de las uñas y el cabello. En la época estival tendemos a utilizar en mayor medida laca de uñas y quitaesmalte, que van debilitándolas y deteriorando las cutí­culas. Realizar una limpieza en profundidad y darles un respiro durante un tiempo, hidratando con aceites para cutículas las fortalecerá. Consulta en tu centro de referencia los tratamientos específicos para manos y pies, su salud te lo agradecerá.

El cabello sufre también las consecuencias de la exposición solar, es muy probable que esté reseco, áspero y castigado y el color se haya modificado. Acude a un profesional que te asesorará acerca de los tratamientos óptimos para  nutrirlo, regenerarlo y conseguir que recupere su brillo natural.

En algunos casos, puede ser aconsejable la ingesta de algún complemento alimenticio que aporte los antioxidantes y  nutrientes necesarios que contribuyan al mantenimiento de un nivel saludable de piel, cabello y uñas y a la prevención del envejecimiento.

 

Y, por supuesto, reforzar el cuidado de la piel desde la alimentación.

 

Seguir una dieta equilibrada con el aporte recomendado de hidratos de carbono, proteínas y grasa, rica en frutas y verduras y alimentos que contengan antioxidantes, carotenoides y vitaminas A y C ayudará, junto con la ingesta de abundante agua y la realización de ejercicio, a mantener no sólo la salud de nuestra piel, sino a llevar un estilo de vida saludable que constituirá una base sólida para logar nuestro bienestar cotidiano.