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Limpieza de primavera: Tu casa y tu piel

Acabamos de dar la bienvenida a la primavera, la época del año más florida, en la que las temperaturas se suavizan y los días se van haciendo más largos cálidos.

En muchas culturas, con este cambio de estación, se lleva a cabo la tradicional “limpieza de primavera”: una limpieza a fondo de toda la casa, que es además un sinónimo de renovación.

Este cambio de estación es, también, el momento ideal para renovar y preparar nuestra piel gradualmente de cara a los meses de mayor exposición al sol y al aire libre.

 

Pasos esenciales para el cuidado de la piel del rostro en primavera

 

Es necesario que el cuidado de nuestra piel comience desde la limpieza. Si bien ésta debe llevarse a cabo diariamente durante todo el año, ahora hemos de hacer mayor hincapié tanto de día como de noche, desmaquillándonos correctamente y utilizando productos limpiadores que no alteren su pH y que eliminen la suciedad de forma delicada pero efectiva manteniendo la piel equilibrada, y evitando el exceso de grasa o de sequedad.

Realizar una buena exfoliación una o dos veces por semana nos ayuda también a preparar la piel para la exposición solar, manteniéndola limpia de impurezas, renovando la epidermis y potenciando el efecto de la hidratación posterior.

Los primeros días de primavera todavía persisten frío y viento, y nuestros cuidados cosméticos deben continuar enfocados en realizar una hidratación intensa, adaptada siempre al tipo de piel y a sus necesidades. No debemos olvidar que desde las pieles secas hasta las más grasas o acnéicas deben hidratarse.

Son recomendables cremas hidratantes que contengan agentes emolientes y humectantes para captar y retener el agua en la piel y que también contengan principios activos que estimulen su reparación y regeneración.

Hay líneas cosméticas que ya aportan todos estos beneficios, o podemos conseguirlos mediante el uso de un producto intensivo, como un sérum, aplicado antes de nuestra crema habitual. El uso de mascarillas hidratantes y reparadoras es, asimismo, muy aconsejable en esta época.

Es muy importante también que nos hidratemos aún más el contorno de ojos durante esta estación, porque el exceso de sol nos hace fruncir más el ceño y los párpados  por la molestia que produce en los ojos, así que la aplicación, mañana y noche, de contornos con activos regeneradores y ácido hialurónico nos ayudará a conseguir un efecto de hidratación interna (captación y retención de agua) y un efecto relleno de las arrugas de expresión.

Es aconsejable también un cambio de maquillaje, utilizando bases más ligeras o cremas con color que dan a nuestro rostro un bonito tono y dejan “respirar” mejor la piel; por supuesto, no debemos olvidar retirarlo bien por las noches.

 

Labios y manos

 

Los labios y las manos ya no necesitarán tanta hidratación y protección como en invierno, pero no debemos olvidarnos de hidratarlas como mínimo una vez al día, esto hará que las tengamos en perfecto estado y preparadas para afrontar el verano.

En el caso de las personas que sufren alergia que provoca  rinitis y el molesto “goteo de moco”, es aconsejable llevar siempre encima un bálsamo reparador y protector para ir aplicándolo largo del día en el contorno de los labios y de la nariz y evitar así su irritación y descamación.

 

¡No te olvides del cuello y el escote!

 

Nuestra forma de vestir comienza a cambiar en primavera y empezamos a lucir el cuello y el escote, zonas que durante el invierno han estado tapadas y protegidas, no debemos olvidar extender a ellas los cuidados mencionados para protegerlas de los agentes externos.

 

Imprescindible: la protección solar

 

En primavera debemos comenzar a utilizar cremas de protección solar con un índice de protección más alto que en invierno; en estas primeras exposiciones al sol en terrazas, durante paseos más largos o realización de deporte al aire libre, como el sol no es tan fuerte como en verano, pensamos que no daña nuestra piel y es fácil sufrir quemaduras que debemos evitar, previniendo posibles alteraciones futuras así como el envejecimiento prematuro de nuestra piel.

 

¿Y la piel del cuerpo?

 

Si todavía no lo hemos hecho, es tiempo también de prestar atención a nuestro cuidado corporal. El uso de un exfoliante una vez por semana para eliminar células muertas preparará nuestra piel y la dejará receptiva para la aplicación de cremas anticelulíticas y/o reafirmantes que, aplicadas  por la mañana y por la noche de forma continuada y mejorarán su aspecto general. Señalar que incrementaremos la efectividad de estos productos si los aplicamos realizando un masaje de la zona que contribuirá a mejorar la circulación y a que el producto penetre de forma óptima.

No descuidemos los pies, su exfoliación e hidratación son fundamentales para empezar a lucirlos con zapatos abiertos o sandalias.

 

Un estilo de vida saludable como base de nuestros cuidados

 

La implementación de una dieta rica en antioxidantes y vitaminas A, C y E y la suplementación con complementos nutricionales en los casos necesarios, beneficiará la salud de la piel y el cabello (ya que es época de caída estacional) aumentando su vitalidad y ayudando incluso a evitar las quemaduras solares y a combatir los radicales libres causantes del envejecimiento.

El ejercicio habitual y unos buenos hábitos de sueño contribuirán a la oxigenación de nuestro organismo y a la reparación de nuestras células a la vez que energizan nuestro cuerpo.

 

Si quieres un plus extra para tu piel en primavera

 

Por último, además de todos estos cuidados domiciliarios, la primavera es un muy buen momento para realizar tratamientos dermoestéticos o de medicina estética en nuestro centro habitual, donde nos aconsejarán de forma personalizada los más adecuados para mejorar nuestra piel y ayudarnos a lucir un rostro y un cuerpo revitalizados y rejuvenecidos.

Afrontaremos así la nueva estación consiguiendo la armonía perfecta entre nuestra mente y nuestro cuerpo.