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Contorno de ojos

Contorno de ojos: ¡REALZA Y REAVIVA TU MIRADA!

Nuestra mirada refleja nuestras experiencias y emociones y nos comunica con el entorno y con los demás, por ello nuestro contorno de ojos merece una especial atención en nuestra rutina de cuidados diarios del rostro.

El paso del tiempo va dejando su huella en nuestra piel, la más fina y frágil de nuestro cuerpo se encuentra en los párpados por ello no es de extrañar que los ojos sean una zona donde se hacen visibles los primeros signos de envejecimiento facial.

 

¿Qué nos influye en el contorno de ojos?

 

El contorno de ojos se ve especialmente afectado por nuestras expresiones; el parpadeo continuo, la risa o el llanto van provocando la aparición de pequeñas arrugas y en el ángulo externo del ojo se forman las conocidas “patas de gallo”.

La piel de los párpados se adelgaza y se debilita con la edad, pierde elasticidad y firmeza y la flacidez se evidencia en la caída de los párpados y las cejas provocando un aspecto de mirada triste y fatigada.

Ojeras y bolsas son quizás las otras dos alteraciones más comunes de la piel que rodea a nuestros ojos, afectan tanto a hombres como a mujeres, pueden ser transitorias o permanentes y su origen es diverso.

 

¿Por qué aparecen las bolsas y ojeras?

 

  • Predisposición familiar: la herencia influye y en estos casos suelen manifestarse desde la adolescencia.
  • La estructura ósea de la zona también es importante, puede generar cambios en la reflexión de la luz y, por ello, sombras oscuras.
  • Algunas enfermedades como hipertiroidismo, problemas hormonales, cardíacos, renales o inmunológicos pueden asimismo provocarlas.
  • La pigmentación de la piel es otro factor que condiciona la coloración pudiendo observarse desde tonalidades verdosas o violáceas en personas más blancas hasta marronáceas en las más morenas.
  • En la mayoría de los casos, la transparencia de las pequeñas venas y capilares a través de la fina piel es el factor que más influye en la coloración; al adelgazarse con la edad estos vasos se vuelven más perceptibles, hecho que se agrava si aumenta la congestión de los mismos por enfermedades como asma o alergias o simplemente por cambios de temperatura.
  • No podemos obviar tampoco la influencia de los hábitos de vida: dormir pocas horas, el cansancio, el estrés, el alcohol, el tabaco o incluso una alimentación inadecuada propician la aparición de ojeras y bolsas.

 

Tratamientos médico-estéticos específicos para el contorno de ojos

 

Para disminuir las bolsas y mejorar el aspecto de las ojeras disponemos de distintas técnicas manuales que se combinan con aparatología de última generación y que están dirigidas a reafirmar, tonificar, combatir el edema y la hinchazón, atenuar las arrugas, estimular la circulación sanguínea y aclarar la pigmentación consiguiendo un efecto antiedad que rejuvenece nuestra mirada.

  • La toxina botulínica tipo A es uno de los tratamientos más utilizados para el tratamiento de las arrugas de expresión de la zona superior del rostro, incluidas las “patas de gallo”; la relajación muscular que produce atenúa las existentes y previene su formación y evolución. Su aplicación es sencilla, no necesita anestesia y su efecto es visible en un corto plazo de tiempo.
  • La radiofrecuencia es otra técnica que, mediante la inducción de un estímulo térmico, incrementa la circulación de la zona y favorece su drenaje, esto conlleva una evidente mejora de la hinchazón de párpados inferiores y una atenuación de la pigmentación; además, la tonificación del sistema muscular periocular y el aumento de la densidad y elasticidad de la piel actúan sobre la flacidez cutánea de la zona reduciéndola de forma evidente.
  • La carboxiterapia, tratamiento que consiste en la infiltración de un gas conocido como dióxido de carbono (CO2 medicinal), es otra de las técnicas utilizada para la disminución de las ojeras. Aumenta la circulación sanguínea facilitando la eliminación de toxinas, estimula colágeno y ayuda a recuperar la elasticidad de la piel suavizando el aspecto de las pequeñas líneas de expresión y arrugas en la zona tratada.
  • La mesoterapia, pequeñas inyecciones intradérmicas de ácido hialurónico, vitaminas y minerales, es también una alternativa en pieles dañadas ya que tiene como finalidad estimular la creación de colágeno, aportar luminosidad y proporcionar mayor densidad a la piel de la zona del contorno de los ojos.
  • Los materiales de relleno, como el ácido hialurónico, se utilizan en el caso de ojeras hundidas consiguiendo disminuir la profundidad y atenuar la coloración.
  • Los peelings y la luz pulsada intensa son otras alternativas terapéuticas que contribuyen a mejorar la pigmentación, sobre todo en los casos de ojeras marrones, estimulando además la renovación celular. La piel recupera su calidad y ofrece un aspecto más terso y saludable.

Estos tratamientos, de forma individual o combinada según las necesidades personales, devuelven a la mirada un aspecto más descansado y joven con naturalidad.

 

¿En qué casos la medicina estética por sí sola no es suficiente?

 

No podemos dejar de mencionar otra solución que, en ocasiones, es la única indicada: la cirugía plástica.  Cuando la flacidez de la piel de los párpados es muy acentuada o existen bolsas de grasa prominentes en los párpados inferiores o las cejas experimentan un descenso muy acusado, los tratamientos médicos o estéticos resultan insuficientes y es necesario recurrir a la cirugía para resolver de forma eficaz y duradera el problema existente.

 

Hábitos preventivos y complementarios

 

Recordar finalmente que, en la “lucha” contra las ojeras, el tratamiento cosmético diario con cremas específicas descongestivas y antiinflamatorias, que hidraten y nutran en profundidad, son esenciales para el cuidado de una piel sumamente sensible y delicada como es la del contorno de ojos.

El uso de estas cremas puede complementarse con el de una protección solar que evitará que la radiación ultravioleta estimule el incremento de la pigmentación y oscurezca las ojeras y también con el uso de gafas de sol con un filtro apropiado.

Llevar una dieta equilibrada, evitar alimentos salados, dormir bien, ingerir abundante agua, no fumar y moderar el consumo de alcohol y cafeína son hábitos saludables que, además de contribuir a nuestro bienestar, rejuvenecerán nuestra mirada.